DESMONTANDO MITOS


Hoy en día estamos sometidos a tal cantidad de información que hay temas en los que nos resulta muy complejo formar una idea certera y clara. Con el tema de la alimentación esto aún se agrava más ya que la aparición de opiniones y teorías muy diferentes entre sí, incluso contradictorias, es constante. Por eso, a la hora de elegir unos u otros alimentos o decantarnos por un tipo de dieta u otra solemos estar confusos.

En términos de alimentación creemos que lo mejor es tener un enfoque lo más limpio y realista posible, por lo que a continuación queremos hablaros de 4 mitos muy establecidos que en realidad no tienen fundamento objetivo.

  1. El pan integral es mejor

Se ha extendido la creencia de que cuanto más oscuro es el pan, más sano es, y es cierto que los productos integrales suelen tener más fibra y nutrientes pero no todos los panes oscuros los tienen. Hay marcas que incluso añaden color o pequeñas cantidades de trigo integral al pan blanco para que parezcan integrales.

Para evitar engaños, lo mejor es mirar la etiqueta de los ingredientes y asegurarnos de que el primer ingrediente que leemos en la lista sea entero o integral.

  1. El gluten es malo

Últimamente se ha extendido la creencia de que el gluten puede ser perjudicial y por lo tanto  que cualquier producto que no lleva gluten es una opción más sana. Y es cierto que alimentos como la quinoa y el arroz, que no tienen gluten, son muy sanos, pero también se pueden encontrar productos sin gluten que no son tan buenos, como por ejemplo pastas o bollerías envasadas.

Al eliminar el gluten de la receta, la textura de los alimentos varía mucho, lo que hace que le añadan azúcares u otros ingredientes para equilibrar ese cambio. Por lo que, a menos que tengamos una razón médica o una enfermedad relacionada con el consumo de gluten, no hay nada malo en tomar alimentos que tengan gluten.

gluten

  1. Las verduras frescas son mejores que las congeladas

Sabemos que en la mayoría de los casos lo que fresco suele ser mejor, pero la realidad que transmiten varios estudios es que la diferencia nutricional entre verdura congelada o fresca es mínima.

Una de las razones es que los productos frescos están en sometidos a almacenaje y transporte durante varios días o incluso semanas antes de llegar a su punto de venta, lo que hace que los nutrientes disminuyan paulatinamente durante este tiempo.

Los productos congelados en cambio, pueden ser incluso más nutritivos que los frescos en determinados casos porque se recogen y se congelan inmediatamente durante su estado óptimo, manteniendo sus cualidades desde ese momento hasta que llega a nuestra mesa.

  1. Una pieza de fruta es lo mismo que un zumo 100% fresco

Como sabéis, la fruta y la verdura nos proporciona muchos nutrientes. Precisamente las partes más nutritivas son la piel y la pulpa, porque contienen por ejemplo, fibra. En cambio, los zumos no tienen restos de piel la mayoría de las veces y además contienen todo el azúcar de las frutas, lo que hace que ingiramos mucha más azúcar por el mismo peso de alimento que si tomáramos fruta entera.

Cuando almorzamos una manzana, solo tomamos una normalmente, pero cuando hacemos zumo de manzana, tenemos que usar muchas más manzanas para hacer un vaso de zumo por lo que estamos multiplicando en gran medida el consumo de azúcar y anulando el de la fibra y los nutrientes de la piel y la pulpa.

En próximos artículos seguiremos desmontando mitos alimenticios, mientras, recordad que cuando hablamos de salud es necesario contrastar las informaciones con opiniones profesionales para tener datos lo más reales posibles.

 

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